La ronda redonda

18 December, 2005  |   2 comments

Cuando se visitan nuevas ciudades y sus calles se vuelven familiares hay un fenómeno que quienes amamos la tipografía no podemos dejar de notar: la afinidad que cada sociedad desarrolla con ciertos tipos de letras.

En la simpatía popular por determinadas tipologías pueden identificarse ciertas causas mas o menos obvias. Entre las mismas podría enumerar: preferencia por estilos «informales» y necesidad comercial de atraer la mirada con buenos pesos, por ejemplo. Empero muchas otras causas respecto de las elecciones me son esquivas y residen en el oscuro mundo del imaginario simbólico que otorga a cada sociedad un color y sabor único.

A mediados del siglo XX, la fundición Amsterdam Tetterode dedicó gran parte de sus esfuerzos al desarrollo de fuentes decorativas muchas de las cuales se volvieron enormemente populares.

Mirando los catálogos con detenimiento puedo entender por que a muchos de los diseñadores holandeses de generaciones posteriores las mismas les parecieron basura. Win Crouwel (quizá el representante más famoso de la versión local del «Estilo Internacional» –Suizo, je– ), «Nobel» le parecía «a characterless piece of trash».

A pesar de que sin dudas estos tipos de Tetterode envejecieron y pasado un tiempo ya no servían en un mundo en donde el «Artista Comercial» se jubilaba y entraba en escena el «Diseñador Gráfico», yo creo que pocas fundiciones entendieron tan bien el gusto popular.

Todavía y a pesar de la desaparición de esta fundición (muchos de cuyos diseños no estan disponibles, o no forman parte de las colecciones de tipos bien distribuídas en Holanda) me asombra descubrir la cantidad de empresas o comercios que siguen utilizando algunas estas fuentes.
No estoy hablando de las grandes corporaciones holandesas de limpios y acépticos logos, sino de comercios, y empresas medianas para quienes «Reiner» o «Libra» todavía son válidas y útiles.

*Tetterode Reiner

El caso de la fuente «Rondo» es interesante. Suelo toparme con ella a menudo, pintada en los lados de empresas de camiones cuyo nombre de seguro no recordare. Tambien sobrevive en la fachada de varios comercios tradicionales, como esta ferretería:

La historia detrás de la fuente es bastante triste: su autor fue Stefan Schlesinger, notable calígrafo y autor de bellísimos rotulados comerciales para packaging.
Luego de ser durante años uno de los más sofisticados y originales «artistas comerciales» de Holanda, Schlesinger fue capturado por los nazis luego de la invasión Alemana a Holanda y ejecutado en Auschwitz. «Rondo» quedó inconclusa y fue terminada luego por Dick Dooijes.
Schlesinger fué tambien autor de un libro sobre «lettering»: «Samples of modern lettering for signpainters and draughtsmen».
No puedo dejar de pensar un poco en él cuando veo sus letras. Es bello saber que las mismas siguen siendo de alguna manera populares, pero también es triste conocer su origen e historia.

No voy a terminar la nota aquí. Tengo una afinidad demasiado vulgar por lo trágico y me salen muy fácil los finales en donde alguien se muere. Prefiero reproducir un verso de Jan Campert (“Een Amsterdamsch Lied”) compuesto en «Rondo» y extraído de un bellísimo catálogo de la Amsterdam Tetterode de 1960 que tuve la suerte de encontrar.

*Nota I: Buscando información para esta nota me topé con lo siguiente: el autor del poema compuesto en Rondo en el catálogo de Tetterode es Jan Campert quién fuera escritor y periodista en Amsterdam. Campert fué arrestado tambien durante la ocupación por ayudar a los judíos. También él murió en un campo de concentración. Quien compuso su poema con «Rondo» lo hizo seguramente conociendo el destino de ambos. Esta nota termina de nuevo trágica sin que fuera mi intención.

*Nota II: Numerosos datos vertidos en esta nota han sido publicados en el libro «Dutch Type» de Jan Middendorp. Libro que recomiendo fuertemente comprar.

Comments

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  1. Trackback: home lender mortgage on February 15, 2008
  1. Maria Elena Mateo  said: December 18, 2005

    Hola

    Te he descubierto hace poco pero me gusta mucho como introduces la grafía, el cartelismo y demás en la historia cotidiana, haciéndola resaltar como elemento decorativo e importante.

    Siempre he sido de las que se fijaba en el tipo de letra que adorna un comercio o forma un rótulo.

    Me encata tu blog.

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